Mucho antes de que el mundo hablara de sostenibilidad, tres hermanos brasileños — Orlando, Cláudio y Leonardo Villas-Bôas — cruzaron el Brasil central en la Expedición Roncador-Xingu y conocieron a los pueblos del alto Xingu. Lo que vieron cambió la historia del país.
La lucha que se volvió parque
Durante más de una década, los Villas-Bôas defendieron una idea revolucionaria: en vez de 'integrar' a la fuerza a los pueblos indígenas, proteger el territorio donde vivían. En 1961, el presidente Jânio Quadros firmó la creación del Parque Nacional del Xingu — hoy Parque Indígena del Xingu, en Mato Grosso: el primer gran territorio indígena demarcado de Brasil.
- Más de 2,6 millones de hectáreas de bosque protegido entre el Cerrado y la Amazonía
- Hogar de 16 pueblos, entre ellos Kamaiurá, Yawalapiti, Kuikuro, Kalapalo, Waurá y Mehinako
- Cuna del Kuarup, el gran ritual en homenaje a los muertos, conocido en todo el mundo
Por qué importa para quien viaja
El Xingu muestra el Brasil que el mundo quiere conocer: culturas vivas, lenguas, danzas, pintura corporal y una relación con el bosque que enseña al planeta. Visitar Mato Grosso es pisar el estado que guarda esta historia — y viajar con respeto es la única forma de mantenerla viva.
El turismo en tierras indígenas solo ocurre con autorización y conducción de las propias comunidades. Chigo defiende el turismo consciente y el respeto absoluto a los pueblos originarios.